Proyectos que impactan
La primera máquina extrusora de semillas de cáñamo construida en Colombia: innovación con propósito desde el territorio
La bioeconomía no es solo cultivo y venta. Es innovación, transformación y colaboración desde el territorio. En Colombia, esa visión se materializa en iniciativas como esta: el desarrollo de la primera máquina extrusora de semillas de cáñamo creada en el país, pensada para pequeños y medianos productores, y construida con saberes locales, tecnología reinterpretada y propósito compartido.
Este proyecto se materializó en el marco del programa Desarrollo productivo de las industrias del cannabis y el cáñamo, liderado por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, junto con Colombia Productiva y en alianza con Biointropic, entre 2024 y 2025.
Imagen facilitada por los líderes del proyecto – Configuración del sistema de producción para el prototipo de máquina extrusora de semilla de cáñamo.
Tecnología con alma rural
La máquina fue diseñada y ensamblada por un equipo multidisciplinario del Valle del Cauca, conformado por Agrobalvin, Neotropical Seeds, AFH Metalmecánicos y el SENA, con el liderazgo de la Comunidad Tribal, una red que agrupa más de 40 productores de la región.
Su objetivo: permitir que desde los mismos territorios se pueda transformar la semilla de cáñamo en aceite y torta proteica, generando valor local, reduciendo residuos y fortaleciendo una economía circular del cáñamo.
No sólo para semillas de cáñamo
Aunque su enfoque inicial fue el cáñamo, la versatilidad de la máquina va mucho más allá. Gracias a su diseño modular y a la posibilidad de intercambiar el tornillo de extrusión, también puede procesar otras semillas oleaginosas como sacha inchi, moringa, cacao o higuerilla.
Esto abre un abanico de oportunidades para diversificar los usos, responder a las particularidades de cada territorio y potenciar múltiples cadenas de valor en el ámbito de la bioeconomía rural.
Este no es solo un proyecto de ingeniería. Es un acto de soberanía. Aquí no estamos importando soluciones, las estamos creando entre todos, desde lo que somos como país agrícola.
Más que una máquina: una escuela de colaboración
El proceso de diseño y construcción no fue solo técnico: también fue una experiencia profunda de aprendizaje colectivo. El proyecto implicó la articulación de varias unidades productivas con conocimientos diversos —desde el conocimiento del agro, el cultivo y la producción de semillas, hasta la experiencia en metalmecánica e ingeniería— que sumaron capacidades para un propósito común.
Según nos cuenta el equipo, fue un reto constante alinear visiones, tiempos y saberes, pero también una oportunidad invaluable para tejer confianza, fortalecer relaciones y demostrar que la colaboración entre actores locales puede generar soluciones tecnológicas de alto impacto.
Hemos aprendido que no hay innovación sin cooperación. Lo mejor ha sido sentir que estamos creando algo que trasciende lo individual. Cada conversación, cada decisión, fue una clase sobre confianza, propósito y trabajo en red.
Equipo humano de varias unidades productivas trabajando en el proyecto.
Una máquina extrusora de semillas con mpactos que suman
- Ambientalmente, la máquina promueve el uso del cáñamo como cultivo regenerativo y reduce la necesidad de transportar semillas a grandes distancias para su transformación, disminuyendo la huella de carbono.
- Socialmente, abre oportunidades para jóvenes rurales, mujeres y comunidades campesinas, no solo en la operación de la máquina, sino también en formación técnica, transformación productiva y organización comunitaria.
- Económicamente, la máquina dinamiza el ecosistema del cáñamo al facilitar la transformación local de la semilla en productos de alto valor agregado —como aceites, tortas proteicas y derivados para cosméticos o alimentos— con potencial de comercialización nacional e internacional. Además, representa una solución tecnológica desarrollada en Colombia, que reduce la necesidad de importar maquinaria especializada, disminuyendo costos, fortaleciendo capacidades internas y aportando a la soberanía productiva del país.
¡Una máquina lista!
La máquina ya está terminada, lista para ser utilizada, alquilada o comercializada. Su diseño apunta especialmente a:
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Asociaciones de pequeños productores que buscan agregar valor en origen,
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Medianas empresas interesadas en transformación local,
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Industrias bio que valoran lo circular y regenerativo.
Lo que sigue: oportunidades que crecen
Con este primer prototipo en funcionamiento, la idea es abrir el camino para su comercialización, con la visión de llevar esta solución tecnológica a más territorios y comunidades.
Valió la pena cada paso. Lo hicimos con recursos públicos bien aplicados, con seguimiento, con compromiso. Y ahora queremos que esta herramienta esté al servicio de otros que también sueñan con transformar desde el territorio.